miércoles, 17 de diciembre de 2025

NOTAS SOBRE UNA ENTREVISTA A MARTÍNEZ DE PISÓN

 

 Grupo de cómicos, en una actuación en Quintanar de la Orden,

Toledo, durante la guerra civil española (1936-1939). Foto Arnau, cedida por su hijo

UNA EXTRAÑA VISIÓN 

DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

En el diario PÚBLICO, el martes 16 de diciembre del 2025 publicaron una entrevista con el escritor Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), autor de un centón con el objetivo de contar la guerra civil española con textos de distintos autores, para dar una visión de conjunto. El librito, titulado “Partes de guerra”, es una selección de autores que dan su punto de vista, pero que están lejos de generar una visión de conjunto de lo que fue la guerra civil. Incluso el titular de la entrevista, realizada por Henrique Mariño, se presta a una grave mala interpretación: “la depuración de los maestros fue terrorífica”… Las depuraciones no sólo se aplicaron a maestros.

Hay que señalar que Martínez de Pisón, educado en un colegio de jesuitas, era hijo de un militar franquista. Forma parte de ese grupo de “intelectuales” que tanto gustan al “sistema” democrático actual: gentes de fiar que no se van a salir de madre y van a contar la guerra civil y el franquismo tal y como quieren los “transicioneros” que se narre, añadiendo una cierta épica. El ejemplo del “intelectual entregado” a blanquear la dictadura y el franquismo estaría en Javier Cercas, autor de “Soldados de Salamina”, donde endulza parte de la biografía de Rafael Sánchez Mazas, intelectual franquista, fundador de Falange Española, con José Antonio primo de Rivera. Acuñó la frase “Arriba España”. Javier Cercas ha sido distinguido como académico de la RAE. Ser un buen chico siempre se premia.

Hay que recordarle a Martínez de Pisón que el terror desatado desde julio de 1936 seguía las directrices del general Emilio Mola: exterminar a los rojos. Centrarse en los maestros o es un error infantil, o su pretensión es ignorar a los miles de ciudadanos que lucharon por la libertad y la democracia. Los maestros fueron efectivamente depurados, como lo fueron los campesinos, los albañiles, mecánicos, zapateros y los trabajadores de otros muchos sectores. Aquí no se salvó ni su Dios: no fue fusilado porque no le encontraron.

Dice Martínez de Pisón que hay autores de distintas generaciones, ideologías y lenguas para componer una novela global –qué pretencioso es el amigo escritor–, ordenada cronológicamente por los acontecimientos. Y cita a Chaves Nogales, que vivió y sufrió la guerra civil… hombre, Chaves Nogales perdió el culo para abandonar Madrid, ante el avance de los nacionales y no tardó en trasladarse hasta Londres. Vamos, que no sufrió mucho la guerra civil en sus escenarios españoles.

Martínez de Pisón echa mano incluso de los “nietos” de la guerra y es capaz de mezclar a Bernardo Atxaga y Manuel Ribas con Andrés (García) Trapiello. ¡Qué barbaridad! Andrés Trapiello es hijo de un falangista que combatió con el Ejército sublevado de Franco. ¿Qué puede contarnos? ¿Lo bien que vivió su familia durante el franquismo? La temeridad de Martínez de Pisón es asombrosa.

Habla también de una generación nueva, con David Uclés como abanderado de un supuesto realismo mágico. ¿La guerra civil española dentro del realismo mágico? ¿Han perdido el juicio? ¡Qué fuerte! ¿Cuántos murieron en la batalla de Brunete, por ejemplo? ¿Esas muertes forman parte del realismo mágico? ¿Se le ha ido la cabeza a Martínez de Pisón o es que no da para más el pobre? ¡Qué delirios! Quizá se ha olvidado que todavía se buscan a miles y miles de asesinados en la postguerra civil, mal enterrados en fosas comunes de toda España. Y habla de “realismo mágico”. Hay que ser gilipollas para hacer semejantes afirmaciones. Estos son los “intelectuales” de nuestros días.

Y explica la postguerra: traicionarse a uno mismo para salvar el pellejo, renunciar a sus propios principios y afectos por miedo…porque lo dice Martínez de Pisón. Porque guardar silencio no significó nunca someterse, ni renunciar a los propios principios. Los guerrilleros que lucharon contra Franco no renunciaron a sus principios. Mantener silencio era salvar la vida, pero nada más.

Cita también a Max Aub y “La gallina ciega” porque cuando regresa a España en 1969 España ya no es la que era… ni el Berlín de los Años 90 es el Berlín actual. Las ciudades, como sus habitantes, evolucionan físicamente. Y por supuesto, en 1969 el desarrollismo y la supuesta prosperidad que cita Martínez de Pisón no son ni tan desarrollistas ni España es tan próspera. Quizá es que se olvida del fenómeno migratorio en España, desde antes de los Años 60, y sus remesas de dinero enviado a España.

En algunos puntos de la entrevista a Martínez de Pisón, el autor se atreve a decir que “La propaganda y la literatura son incompatibles”… ¡Qué barbaridad! La literatura siempre ha estado al servicio de cualquier causa, noble o envilecida, civil o militar. Martínez de Pisón podría revisar la lista de autores franquistas, empezando por Edgar Neville, traidor y ladrón a la República, escribiendo a favor de la dictadura. Saldría de su grave error. Y si se fijara en Vizcaíno Casas, le daría un ataque de risa. ¿Sabrá lo que es un garbancero?

Martínez de Pisón insiste en Chaves Nogales, con “A sangre y fuego” y llega a decir que “tuvo la genialidad de ver el disparate que suponía en las dos Españas y fue capaz de imaginar el desastre que iba a causar para la historia del país…”. ¿Sabrá Martínez de Pisón quién es Antonio Machado? Lo digo por lo de las dos Españas… pero ahora hay orden de recuperar al buen burgués, señorito Chaves Nogales y su obra.¡Vaya estafa a los lectores!

Martínez de Pisón habla de “circunstancias distintas” durante la guerra civil, dependiendo de los territorios. Otra afirmación temeraria. ¿Hubo menos represión en Euskadi que en Andalucía? ¿Extremadura recibió mejor trato que Cataluña? ¿Por qué este autor tiene esa visión tan ridícula de lo que fue la guerra civil española, diferenciando incluso divergencias de trato dado por los sublevados por territorios? Leer la entrevista a Martínez de Pisón hace daño a la vista y a la inteligencia. ¡Qué bochorno!

Cita a autores como Alberto Méndez, con “El idioma de los muertos”, donde pronostica lo que va a ocurrir en los primeros años de la dictadura. ¿En que año se escribió “Los girasoles ciegos”? Pronosticar a posteriori es facilísimo, como mentir; aunque digan que mentir no es delito, aunque sea una inmoralidad.

En ningún momento de la entrevista Martínez de Pisón cita al poeta Miguel Hernández. Su poemario “Viento del Pueblo” merece por sí sólo un lugar destacado, porque Hernández estuvo en los frentes de guerra, mientras otros bebían champán en la retaguardia. Bueno, un pequeño olvido. A fin de cuentas, Miguel Hernández era comunista. Y Franco odiaba a los comunistas, por ser los más malos entre los malos. Los fascistas eran los buenos. Y punto pelota.

Decir que Azaña fue un personaje trágico es decir una nadería o una gilipollez. Pero cada cual es libre de expresarse como un exquisito intelectual, experto en palabrería: muchas palabras, poca substancia. Para eso sirven los intelectuales. Y otorgar fascinación al anarquista Melchor Rodríguez, porque salvó la vida a muchos fascistas, es encumbrar a un falso libertario. Quizá no estaría de más recordar la fecha en la que los anarquistas abandonan en 1937 los frentes de guerra para “hacer la revolución” en la retaguardia. Más que revolucionarios parecían de la Quinta Columna. La mirada de Martínez de Pisón parece afectada de miopía.

Cita también a Miaja y Vicente Rojo, defensores del asedio de Madrid, diciendo que cumplieron con su deber. Es una obviedad, algo así como decir que la nieve es blanca o que el agua moja. ¡Joder con el intelectual!

Habla también de la depuración de los maestros, como si hubieran sido los únicos que sufrieron la represión franquista. El autor debería revisar el número de presos en las cárceles franquistas y sus condiciones de vida, fijándose en los que murieron de hambre o de palizas. Aparte los fusilados.

Martínez de Pisón se atreve a pronosticar que habrá un cierre de las heridas de la guerra civil. Supongo que la habrá dentro de doscientos años, porque si se refiere a los próximos años, creo que va de culo. ¿Sabe cuántos asesinados en la postguerra quedan por exhumar? El último párrafo de la entrevista, no merece la pena ni citarlo. Porque según Martínez de Pisón la ultraderecha española murió en 1982…

Resumen: alguien te entrevista, te da la oportunidad de expresarte y decir cosas importantes; y acabas diciendo chorradas y obviedades, sin mesura. ¡Qué lástima de entrevista, qué visión tan torpe y retorcida de lo que fue la guerra civil española! Martínez de Pisón camina hacia la RAE. Será premiado, sin duda.



 

Pablo Torres

17 de diciembre 2025

 

 

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