viernes, 14 de noviembre de 2025

EL OLVIDO QUE NUNCA SERÁN

 

 

Escena de la batalla de Brunete 

EL OLVIDO QUE NUNCA SERÁN

REALIDADES Y ALGUNA FICCIÓN SOBRE LA GUERRA CIVIL

 Pablo Torres ha escrito una novela documental sobre la Guerra Civil en el pequeño pueblo de Miguel Esteban, “El olvido que nunca serán”, en La Mancha más árida, donde narra los hechos más relevantes y dramáticos provocados por los fascistas, cuando se sublevaron violentamente contra la República para someter a los españoles a una brutal dictadura bajo el poder del sanguinario Franco. La novela se edita según los pedidos de los lectores interesados.

   No se extraña cuando va por su pueblo y ve los rótulos de las calles, con los nombres de las peores alimañas del franquismo: plaza del Generalísimo, plaza Mártires, José María Pemán... Desde la victoria de los apocalípticos en 1939, gracias a las ayudas militares de los nazis alemanes y los fascistas italianos, en Miguel Esteban, pueblo de La Mancha más árida, se detuvo el tiempo. Cuando se recuperó la democracia, poco a poco, tras la muerte del sanguinario dictador, las derechas se travistieron en demócratas de toda la vida, para seguir en su militancia franquista. Pablo Torres ha finalizado hace poco una novela documental: "El olvido que nunca serán", donde describe la guerra civil en Miguel Esteban, con algunas dosis de ficción. 

    –Apenas hay ficciones. Hay recreaciones, respetando los hechos históricos más desgraciados. El prólogo a la guerra civil en Miguel Esteban hay que situarlo en la Semana Santa de 1932. La iglesia católica quiso destruir la República y montó una operación, acusando al nuevo Gobierno de boicotear la Semana Santa: una vez más agredieron y se presentaron como víctimas. Hubo gresca en muchos lugares de España. En Miguel Esteban los "armados" montaron un numerito y dispararon contra Paulino Argumánez. Resultó herido grave. Los caciques del pueblo acusaron también a otros muchos: fueron detenidos y acusados de los hechos. La Audiencia de Toledo les condenó a cárcel. El que quiera ver el caso, que se pase por el Archivo de la Audiencia de Toledo y lo compruebe. 

    –La guerra civil se inicia el 18 de julio de 1936. En Miguel Esteban se viven hechos dramáticos... 

    –Hubo dos grupos de sublevados. El primero estaba en la casa de Remigio Cantos. El segundo en la fragua de "los Moreno". Remigio Cantos asesinó al miliciano de La Puebla de Almoradiel, Juan Roda Rubio, cuando le pidió que abandonara las armas. Los milicianos de La Puebla respondieron al fuego. En el intercambio de los disparos fue alcanzada Carlota Cartas, que también disparaba contra los milicianos. Demostró más valor que Remigio Cantos, que se rindió y entregó. Ese primer asesinato originó un día de furia en Miguel Esteban. Se cerró con el fusilamiento de cuatro sublevados en la entonces plaza de la República, a los que se les encontró una lista con los nombres de todos los republicanos que fusilarían, caso de que hubiera triunfado el golpe de Estado.

 

 Miguel Esteban, hacia 1971. Foto: Pablo Torres. 

     Antes de adentrarse en esta novela documental, Pablo Torres escribió y  publicó dos obras básicas para la historia de Miguel Esteban: “Los años oscuros en Miguel Esteban. Represión y fascismo en Miguel Esteban” (Editorial Almarabú. 425 páginas numeradas ISBN: 9788478952472, año 2008) y “Lucharon por la libertad y la Democracia [Represión franquista en Miguel Esteban, Toledo, 1939-1947]”, edición de autor publicada en Madrid, el 5 de mayo del 2022, obra de  855 páginas numeradas.

–¿Qué motivos te han llevado a escribir una novela, dentro del género de la ficción?

–Es una novela basada en hechos reales, con personajes reales. Es lo que se llamaría “novela histórica” o “novela documental”. Recreo los hechos ocurridos en Miguel Esteban para un mejor  conocimiento de lo que pasó en Miguel Esteban durante la  República, Guerra Civil y primer y más criminal franquismo. En Miguel Esteban se paró el reloj en 1939. Y da la sensación de que siguen instalados en una postguerra eterna.  Si paseas por el pueblo, adviertes toda una sinfonía franquista en los rótulos de sus calles, incluido el poeta Pemán, escritor fascista, autor de “Poema de la Bestia y el Ángel” y otras piezas “infumables”.

 Pero lo grave no es eso. La realidad  es que las autoridades municipales nunca han querido la reconciliación. Ellos son la “España eterna”: se creen que ganaron la guerra civil por sí solos, sin las ayudas de los nazis y los fascistas italianos; y se mantienen instalados en un guerracivilismo que les devora como personas, alejándoles de la realidad de un país, ahora con unas derechas poco o nada democráticas: reproducen aquel modelo brutal y agresivo del tiempo de la segunda República, para tratar de llegar al Poder. Sólo aceptan la democracia cuando están en el Poder. Si no están en el Poder, les sobra la democracia: no la entienden.

–¿Qué es lo más destacable de tu novela?

–Hay hechos importantes, poco conocidos. El primero es la toma militar que sufrió el pueblo, en diciembre de 1936, a manos de un grupo de incontrolados de la sindical CNT, comandada por un individuo de Alcázar de san Juan, pueblo a 18 kilómetros al sur de Miguel Esteban, llamado Matías Jiménez. Esos supuestos anarquistas, justicieros de baratillo,  además de destrozar los bienes muebles de la iglesia, pretendieron impartir su “justicia” por la muerte del falso anarquista Juan Flores. Matías Jiménez fue tan estúpido como para intervenir la pistola de Juan Flores y hacerla desaparecer: era una pieza clave en el proceso judicial. El autor de esa muerte, Paulino Argumánez, fue procesado y absuelto. Los autores de las salvajes muertes de  Paulino Argumánez y “los Abeles”, en la inmediata postguerra civil, abril de 1939, nunca fueron procesados. Fueron cuatro asesinatos extrajudiciales y nadie levantó la voz.  

El otro hecho gravísimo fue la detención ilegal de  Eusebio Patiño Férreo, hecha por las milicias de Falange Española. Eusebio llevaba un tiempo viviendo como un topo, escondido en su casa. Fue descubierto, detenido con gran violencia y trasladado a dependencias municipales. Allí fue torturado durante tres días y asesinado. Fabricaron un falso informe de autopsia, para presentar el caso como un suicidio. Invito a los que duden de mis palabras que busquen el consejo de guerra “post-morten” y lean los informes de los “forenses”. Comprobarán, aunque les moleste, la falsedades recogidas en esos “informes”, para intentar colar como suicidio lo que fue uno de los asesinatos más brutales habidos en Miguel Esteban.

–Cuando se escribe de todos estos hechos dramáticos, ¿repercuten en el escritor?

–Todos esos hechos te carcomen, te afectan; al menos en mi caso: hubo momentos en los que lo pasé mal. Porque cuando sale la Guerra Civil como tema de debate, siempre te encuentras con el gran tonto, presumiendo de ignorancia, dedicado a blanquear a Franco y el franquismo. Y te preguntas cómo es posible que todavía circulen este tipo de especímenes atentando contra la historia, contra la razón, contra la lógica, contra el sentido común. Fueron casi cuarenta años de mentiras, de represión sin límites, de manipulación, de adoctrinamiento religioso. Todo eso repercutió en la forma de pensar de los españoles, posiblemente los ciudadanos menos libres de Europa.

–Tus libros sobre Miguel Esteban han sido acogidos con división de opiniones…

–Es lo de siempre. Cuando publiqué el primero, “Los años oscuros en Miguel Esteban”, trataron de desacreditarme con la acusación de ser un “rojo”, el nieto del alcalde “rojo” de Miguel Esteban, Jenaro Torres. Si defender la libertad y la democracia es cosa de rojos, soy un rojo. Lo que debería  darles vergüenza es ser un franquista tonto e ignorante, un desinformado presumiendo de brutez…

Quisieron  presumir de cultos organizando unas jornadas cervantinas con supuestos cervantistas, para decir grandes chorradas, como que Miguel Esteban es el pueblo que no quiso citar Cervantes en el inicio del Quijote: “En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”.  Ese pueblo que no quiso citar Cervantes es imposible que fuera Miguel Esteban.  Si se molestaran en leer los primeros capítulos de la segunda parte del Quijote, comprobarían que don Quijote y Sancho viajan desde su pueblo hasta El Toboso. Tardan en llegar varias jornadas.  La distancia entre Miguel Esteban y El  Toboso es de  siete kilómetros. Se cubre la distancia , andando, en unas dos horas.

Unos amigos migueletes me enviaron una foto de un miguelete cerril, con un mandil hecho con la bandera franquista, gallinácea incluida. Imagínate al “amigo”: un ignorante embrutecido presumiendo de franquista. Tremendo.

–Con este libro, donde realidad y ficción se mezclan a partes desiguales, ¿cierras tus obras dedicadas a la guerra civil?

–Supongo que sí, aunque nunca se sabe.

 

Un artículo de John Cleggan [Macroom, Irlanda] 

"El olvido que nunca serán", de Pablo Torres. Novela documental sobre la guerra civil en el pueblo manchego de Miguel Esteban. Edición fanzine. Formato: 18 X 24 centímetros. 326 páginas numeradas. PVP: 15 euros (más 5 euros, gastos de envío). Ejemplares encuadernados artesanalmente, tapas duras: 35 euros (la entrega de ejemplares se hará por orden de pedidos) NOTA.- Los interesados en adquirir la obra, se pueden poner en contacto con Pablo Torres y reservar un ejemplar, o más ejemplares.

BIBLIOGRAFÍA RESUMIDA DE PABLO TORRES

Periodista y escritor, fotógrafo de Prensa, Pablo Torres publicó “El hongo de la sabiduría. Terfezia lurida” en 1995. Era su segunda novela, primera editada. Su primera obra, inédita por propia voluntad, es Los ojos de María (1986). Su segunda obra publicada sería “En brazos de Carlota”, narración corta, de carácter erótico  (Noticias Bibliográficas, 1996). En 1998 acabó El cuplé de la geisa, (Noticias Bibliográficas,  obra agotada).

    A partir del 2001 (siglo XXI), su producción se amplía: El doncel (terminada en el 2001, publicada en el año 2006. Agotada), novela histórica finalista en el II premio de novela Alfonso X el Sabio, de la ciudad de Toledo.

Sus ensayos manchegos son, entre otros, El puchero de don Quijote [Cocina tradicional de La Mancha] (Noticias Bibliográficas, mayo 2005. Agotada), y Extravíos por La Mancha alta (Noticias Bibliográficas, octubre 2005. Agotada). En este libro, Pablo Torres hizo una contra-Ruta, a la que cien años antes hizo el escritor Azorín, en busca de rincones quijotescos. En el “puchero” repasa la cocina popular manchega, a partir de la gastronomía descrita en “El Quijote”. Hay platos descritos por Cervantes, que han llegado hasta nuestros días. En suma: dos pequeñas grandes piezas, en su recorrido extraviado por La Mancha toledana más árida.

 Diario PUEBLO. Periodismo de trincheras (marzo 2015-2024), es un libro inédito de memorias iniciado en el año 2005, con sucesivas ampliaciones hasta el 2025. Resume sus años como periodista en el periódico PUEBLO, donde publicó más de 600 artículos, entre ellos una entrevista en exclusiva con Eleuterio Sánchez, El Lute, un mítico “delincuente” del tardo franquismo.

En aquellos primeros años de iniciación en el periodismo, Pablo Torres publicó una entrevista con el poeta “social” Gabriel Celaya, en una revista de Guadalajara. El poeta no gustaba a los adeptos a la dictadura. La Cultura nunca les gustó a los franquistas.

El ladrón de sueños (marzo del 2010), es una novela bárbara e hiperrealista: se desarrolla en un psiquiátrico. Un grupo de internos se organizan para celebrar el Carnaval. Cada uno se disfrazará de lo que quiera, alterando su alterada mentalidad. El resultado no será el que espera el lector. Se hizo una pequeña edición de la obra en mayo del 2024, para la Feria del libro de El Escorial. Es una obra asombrosa, deslumbrante: incluye una pequeña pieza teatral: puede representarse al margen del texto literario.

NOVELA NEGRA.- En el año 2015, Pablo Torres decide pasarse a la novela negra, género que le servirá para entender y explicar la realidad de un tiempo envilecido por los políticos, aspirantes a un poder recurriendo a cualquier medio, legal o ilegal. The sky road (Madrid, 2016), se editó en España con el título “Pasos en la niebla”, (Ediciones Atlantis, Madrid 2017) abre la serie de los casos de Tadeus Kunzt, un investigador singular.

La segunda obra es El laberinto de los niños robados (Almud Ediciones, 2019); presentada en Madrid en febrero del 2020. El autor aborda la compra-venta de bebés robados en los paritorios, toda una desgracia que afectó a miles y miles de familias españolas. Los niños robados perdieron su identidad, sus orígenes familiares. Los poderes del Estado español nunca se tomaron en serio investigar los miles de casos de bebés robados. Las familias han hecho búsquedas por su cuenta, buscando a sus hijos robados.

El tercer caso de Tadeus Kunzt, es “La puerta de Orión” de próxima publicación.  La novela plantea el caso de las sectas y su poder económico, una vez conseguido alienar a sus víctimas, gentes crédulas dispuestas a dejarse la vida manipulados por algún líder apocalíptico.

         Pablo Torres investigó la presencia de la fotógrafa italo-mexicana Tina Modotti, en España, durante el tiempo que pasó en España durante la guerra civil (1936-1939). Fruto de esa investigación es “La Leica de Tina Modotti” (El Erizo verde, Asoc. Cultural, octubre 2023. La fotógrafa y enfermera del SRI, siempre con su Leica en el bolso, conoció a Gerta Taro, del grupo Robert Capa. Ambas estuvieron en “La desbandá” que logró llegar a Almería desde Málaga. Unas fotografías de Tina Modotti se utilizaron para ilustrar el libro “Viento del pueblo”, del poeta Miguel Hernández.

         Otros títulos de su serie de novela negra, los casos de Tadeus Kunzt, son: “La sombra del rencor” (diciembre 2018), “La culpa fue del caviar” (2019), “La cabeza del búfalo cafre” (2020), “Un millón de pasos” (2021), “Un vaso de vino negro” (2022), “El sueño adolescente de Ava Gardner” (Diciembre 2023), “La barca de Caronte” (2024), “La picadura de las medusas” (2025)… en todos los casos, el investigador parte de hechos aparentemente absurdos. Pero sus investigaciones, en las que participa su buen amigo Eduardo, pasan por “la cinta de Moebius”, en un recorrido elíptico que avanza hasta volver al punto de partida.

GUERRA CIVIL.- Sobre la guerra civil española, Pablo Torres tiene publicadas tres obras: “Los años oscuros en Miguel Esteban. Represión y fascismo en Castilla-La Mancha”, años 2008, Madrid, Ediciones Almarabú. ISBN: 9788478952472. Obra de 423 páginas numeradas. Aborda la historia de este pueblo manchego, desmontando todas las manipulaciones franquistas esparcidas para criminalizar a las víctimas. Porque la dictadura, para ocultar sus horrores, puso en marcha una gran maquinaria de desinformación y terror, culpando de todos los males de España a las izquierdas democráticas.

         La segunda obra publicada es “Lucharon por la libertad y la democracia”, obra de 855 páginas numeradas (primera edición 5 de mayo 2022). El autor se adentra en distintos archivos para recuperar los muchos consejos de guerra desarrollados en el primer y más criminal franquismo. Vuelve a desmontar todas las falsas acusaciones de los franquistas que llevaron a más de veinte migueletes a los paredones de fusilamientos y a decenas de republicanos a las cárceles. La segunda edición de esta obra, con tres "nuevos" consejos de guerra, tiene 825 páginas numeradas. Es una obra de consulta sobre la Guerra Civil en Miguel Esteban.

         La obra más reciente de Pablo Torres, con la Guerra civil de fondo, es la novela “El olvido que nunca serán”. Narra los hechos dramáticos del conflicto bélico entre las dos Españas de Machado visto por un muchacho de catorce años, Miguel, testigo directo de hechos violentos: fusilamientos, la toma militar del pueblo por un grupo de seudoanarquistas, asesinatos sin el menor sentido, la destrucción de objetos de culto religioso… el adolescente trata de entender los comportamientos y la violencia, dentro de unas costumbres atávicas difíciles de explicar…

La guerra civil siempre ha estado presente en la obra de Pablo Torres, con pequeñas biografías de grandes hombres anónimos que defendieron la libertad y la democracia de la segunda República. Hay una parte de la producción literaria de Pablo Torres inédita, por decisión del autor. Un caso está en la obra, finalizada terminando el año 1999: Teófilo Torres, miliciano de la República, reconstrucción biográfica de un miliciano que, con 16 años se incorporó al Ejército de la segunda República española, combatiendo contra el fascismo, en defensa de la libertad y la democracia durante la guerra civil española. Formar parte del Ejército de la República, le costó un consejo de guerra sumario, cárcel… y después hacer “la Mili” con los “nacionales” en un pelotón de castigo “por rojo”. La vida se ensaña con algunas buenas personas.  En el año 2000 finalizó un relato corto sobre la vida de un anarquista: Cristobalón “el carretero”, un personaje singular y excesivo, lleno de matices humanos, algunos bastante corrosivos.

 






































miércoles, 20 de agosto de 2025

UNA PERSONA BUENA Y SENCILLA

 

 FRANCISCO MINAYA, PERIODISTA

 El lunes 18 de agosto del 2025, fallecía en Madrid Francisco Minaya (Madrid, 15 de julio de 1948 – 18 de agosto 2025), periodista histórico del Diario PUEBLO, en la sección de Sucesos. Junto con Pablo Torres creó la página "Ovni-Experiencia", todo un fenómeno sociológico de gran aceptación entre los lectores del periódico: todas las semanas recibían cientos de cartas de gentes que decían haber tenido algún tipo de experiencia con los ovnis. Hay que destacar el trabajo conjunto de Pablo Torres, Francisco Minaya y Pilar Benito en un libro excepcional sobre el atentado del 11-M en Madrid. Fue uno de los mejores textos sobre el atentado, con entrevistas a supervivientes, pésimamente distribuido por el director de la editorial, un patán que no supo valorar lo que tenía en sus manos.

    Escribir sobre Francisco Minaya, Paco Minaya, me obliga a pararme: tengo que pensar bien para, luego, trasladar al papel recuerdos nítidos junto con opiniones sinceras para no desvirtuar la realidad. Porque no termino de creerme eso de que la memoria cambia los hechos a su antojo. La memoria archiva o elimina a capricho, pero no altera a voluntad: sería fantasear a lo tonto, contar historietas sin ningún valor testimonial.

    Francisco Minaya es periodista un histórico del diario PUEBLO. Su padre trabajaba en Talleres, desde siempre. Paco en la Redacción, en la sección de Taquígrafos (Quinta planta, al fondo, a la izquierda), donde se encargaban de recoger las crónicas de los redactores enviadas por teléfono, conocía bien el periodismo de aquellos años, demostrando ser un excelente reportero de Sucesos, informando de esa realidad dramática de la vida, en sus casos más sensibles, sin recurrir al tremendismo o al sensacionalismo. Un buen periodista de Sucesos sabe medir la realidad, dar forma a sus artículos.

    Minaya era un “loco” de los Sucesos, un “loco” de los ovnis, apasionado del periodismo más sencillo y eficaz: las noticias de la calle, las que interesan a los lectores, evitando escribir textos cargados de doctrina. Los periodistas de aquellos años no estaban tan sometidos a sus empresas como los de ahora. La simple descripción de los hechos genera opinión en el lector: no es necesario manipular su propia opinión. Se intentó la incorporación de Minaya a la sección de Sucesos: lo impidió repetida y obstinadamente Carmelo Cerezo, deseoso de estar en Sucesos para estar más cerca de la Policía. Creo que los “cuervos” de Sucesos estábamos mal vistos, poco considerados. Finalmente se pudo convencer  a Carmelo: si Minaya se incorporaba a la sección, después iría él. Así sucedió finalmente: primero Minaya, después Carmelo.

    La opinión sobre los reporteros de sucesos no suele ser buena: se critica abiertamente el trabajo hecho a partir del dolor de las gentes, víctimas de la delincuencia o de dramáticos accidentes; víctimas del azar, publicando aspectos morbosos de su vida privada. Los periodistas de Sucesos están en desventaja frente a otros periodistas de secciones tan rentables como las de Economía o Nacional (España o Información política, para entendernos). La rentabilidad de dedicarse a la información económica o política está a la vista: jefaturas de prensa de los ministerios y bancos (la Administración y los que mandan de verdad) se nutren de periodistas relacionados, sumisos y obedientes con los políticos y con los bancos, además de su adscripción política. El periodista de Sucesos no puede luchar para obtener prebendas, ni conseguir nada por su tarea, salvo la satisfacción del trabajo bien hecho, con cierta dignidad, sin caer en lacrimógenas crónicas cargadas de sangre para obtener lágrimas fáciles.

    Saber manejar la información y la desinformación, es una obsesión para un tipo de periodismo o seudoperiodismo actual con la finalidad de engañar a la opinión pública. Un ejemplo diáfano está a la vista cuando determinados activistas políticos que se dicen periodistas, afirman que tal político ha ganado las elecciones, siendo mentira: confunden a los ciudadanos. Ser el político o el partido más votado, no quiere decir ganar las elecciones, entre otras cosas porque no se presentan dos candidatos o partidos. Se presentan a las elecciones bastantes partidos más. El que gana es el que obtiene la mitad más uno de los votos o escaños, caso contrario hay que unir escaños para formar gobierno. Pero dominar y subvertir el lenguaje, o lo que ahora llaman "el relato", es uno de los "mandamientos" del manipulador al servicio de las peores y más innobles causas.

    Una Redacción es lo más parecido a una pasarela de moda, donde se exhiben modelos vestidos por las mejores firmas; aunque algunas firmas, visten como adefesios. En ese espacio, ahora sembrado de ordenador, desfilan entre informadores y desinformadores, los más vanidosos plumillas autoconvencidos de ser los elegidos por alguna divinidad para salvarnos y salvar al país con sus artículos soporíferos, en algunos casos escritos al dictado. En todo caso, ¿qué haríamos sin ellos y su moralina de rastrillo callejero? Posiblemente disfrutar de la vida con lecturas de textos de autores inteligentes. 

    Con Minaya era fácil llevarse bien: buena persona, trato agradable, buen sentido del humor. En Sucesos, Antonio Echarri y yo nos poníamos de acuerdo para saltarnos las imposiciones de Vasco Cardoso (3), –un "Viriato" irredento que hizo fortuna en España como un reaccionario de la peor derecha al servicio del franquismo–, y hacer nuestro trabajo sin ataduras: si Vasco quería los casos buenos, lo lógico hubiera sido cumplir con su obligación: estar en la sección a su hora, no dormir a pierna suelta. Nada de tener esclavos para facilitarle el trabajo: además, ganaba bastante más dinero que el resto. Entendíamos injusto que un telonero fuera por la vida de estrella del rock, sin ser estrella del rock.

    EGOLATRÍA Y VANIDAD.- En la Redacción de PUEBLO, además de esos pavos reales moviendo sus plumas, afectados de egolatría patológica y vanidad sin límites, habitaban/habitábamos periodistas ejerciendo nuestro oficio con dedicación, buscando acercarse a las verdad de los hechos todo lo posible, alejados de especulaciones. Francisco Minaya formaba parte de esos periodistas apegados a la realidad, con pocas o ninguna concesión al amarillismo o las truculencias. Recuerdo su crónica sobre el terrible sucesos en el camping de Los Alfaques, 11 de julio de 1978 (con fotos de Boutellier, creo), cuando explotó un camión cisterna con líquido inflamable. Fue un hecho tremendo, de los que marcan y definen a los buenos periodistas. Los mejores periodistas de Sucesos de Madrid, aquellos años, estaban en el diario PUEBLO: Francisco Minaya, Francisco Pérez Abellán, Pablo Torres, Antonio Echarri...

    BAR "EL MANOS".- Trabajar todos los días con material sensible que afecta  a víctimas de desgracias, desde un suicidio al atraco de un ciego, pasando por accidentes de tráfico o algún asesinato horrendo, afecta psicológicamente. Los redactores de Sucesos, acostumbrados a trabajar con toda suerte de desgracias en las sociedades, desarrollan/desarrollamos un raro humor negro, a manera de defensa mental, dentro de un "gamberrismo solidario", como válvula de escape ante una realidad parcial, dolorosa de la sociedad.

    Cuando cerrábamos la edición de Madrid, a las doce del mediodía, y las furgonetas salían del edificio del diario PUEBLO, en la calle Huertas, para repartir el periódico de la tarde por toda la ciudad, algunos días nos íbamos, para hacer el aperitivo, en un bar al que llamábamos "El Manos", pegado al convento de las Trinitarias, donde están los pocos restos que quedan de Cervantes. En el bar se bebía vino y cerveza, a veces vermut. Entre los que íbamos a completar la mañana: Pedro Soler, de Teletipos; César Palomino, hijo de don César, jefe del Archivo Fotográfico; Ernesto Franquet, de "Provincias"; Ángel Molleda, fotógrafo; Rafael Boutellier, fotógrafo; Francisco Minaya y Pablo Torres, de Sucesos... y se pedían raciones. Cuando se pedían boquerones fritos, los servía "el Manos", un camarero grandullón, con unas manos del tamaño de las zarpas de un oso pardo de las montañas cántabras. Con toda naturalidad, echaba mano, con aquella mano descomunal, a la bandeja de los boquerones fritos y los echaba a un gran plato; con toda naturalidad, nuestras manos se lanzaban a los boquerones fritos, para degustarlos con y sin raspas, dependiendo de la habilidad dental de cada uno. Cuando recuerdo aquella costumbre bárbara... sin palabras. ¡Qué temeridad la nuestra, la madre que nos parió! 

     Mi amistad con Minaya fue intensa: cuando nació mi hijo Pablo quise que fuera su padrino, junto con mi madre. Y su ahijado siempre le recordará como el gran hombre que fue.

    REVISTA ATLÉTICO DE MADRID.- Con Paco Minaya, Rafael Boutelier (4)Pilar Benito, Jesús Carrillo, José Blanquer… nos embarcamos en rehacer la Revista Atlético de Madrid” para que resultara atractiva, Fue también un tiempo agradecido de trabajo y amistad. Dirigir esa revista deportiva del Club de Fútbol rojiblanco se debió al buen trato y apego que teníamos con Alfonso Cabeza, médico forense de gran humanidad y sentido del humor: hay que tener un gran humor para descerrajar un cadáver y luego irte a comer, a casa o a un restaurante. Alfonso Cabeza pasó por la dirección de los hospitales de La Paz y el Doce de Octubre: le dedicamos varios artículos en PUEBLO. Un gran tipo.

    En una comida con Alfonso Cabeza, en el Restaurante “La Fuencisla”, en plan de broma ideamos publicar una pequeña gaceta, un suelto de pocas líneas asegurando que se presentaría como candidato a la presidencia del Atlético de Madrid. La disparatada propuesta, incomprensiblemente cuajó: Alfonso Cabeza se hizo cargo de la presidencia del Atlético de Madrid y me nombró director de la revista del club. No duré ni un año: Julio Carrascosa, gerente de la entidad, hombre acobardado y mojigato, lleno de temores a la mejor manera de un "Licenciado Vidrieras", incordiaba sin cesar por los artículos publicados sobre la Federación Española de Fútbol, presidida por Pablo Porta.¡Cómo nos divertíamos! No aguantaba a Carrascosa: decidí marcharme, indicando al resto de compañeros y amigos que mi decisión no iba con ellos, para que siguieran haciendo la revista.

    En esa comida, todos hicimos un poco el gamberro: nuestro humor negro quizá pudo molestar a alguien, por arrimar el oído donde no debían. La preguntamos a Alfonso Cabeza por la autopsia que le tuvo que hacer a una soldado de la base americana de Torrejón, muerta en extrañas circunstancias. Los de las mesas contiguas a la nuestra, creo que estaban a punto de vómito; aunque nosotros, Paco Minaya, Boutelier y yo, estábamos a lo nuestro. Alguien preguntó si la soldado, de color, estaba de buen ver. Creo que algún comensal de alguna mesa próxima se levantó y se marchó, quizá a los lavabos, posiblemente a otro restaurante. Gajes del oficio del redactor de Sucesos.

    Me recomendaron un exquisito plato del menú: cocochas. Y cuando lo probé afirmé sin cortarme: esto es una comida de y para viejos. Las cocochas son viscosas y blandengues. Me dieron repelús. Quedé como un ignorante gastronómico, pero sigo  sin comer cocochas: no me gustan. Mantengo la misma opinión. Que se las coman otros. 

Una vez que dejé la revista, se hizo cargo de la dirección Jesús Carrillo, oportunista al acecho: duró un número o dos. Sus carencias y chanchullos le delataron. Recuerdo a Jesús Carrillo, cuando teníamos alguna reunión en la sede del club Atlético de Madrid. Se adelantaba una hora para informar secretamente y ponerse de acuerdo con Manuel Esteban, empleado del Atlético de Madrid, en el departamento de Carrascosa: otro de los que apostó tarde y mal contra Jesús Gil. Vamos, ¡un lince! Le costó el puesto de trabajo.



OVNI-EXPERIENCIA.- Con Paco Minaya puse en marcha la página de “Ovni-Experiencia”. La idea de la página semanal fue de Paco Minaya, la puesta en marcha y realización fue mía. Paco Minaya siempre se quedaba en segundo plano, como escondido por timidez, como si le diera reparos presentar proyectos a los jefes: Gurriarán, Cercadillo… salvo al tonto de Antonio Gómez Alfaro, un individuo nefasto, detestable, un idiota vocacional, al resto les pareció bien la idea. Se añadió a “Ovni-Experiencia” como colaborador Jesús Carrillo, oportunista sin límites: su trabajo en ovni-experiencia quedó en segundo plano, pese a dejarle el caso de Fuentecén (Burgos), el más importante: un encuentro en la tercera fase. Jesús fue un caso de multiempleos. Hizo hasta la sección de “Bolsa”: algunos días se le olvidó pasar la crónica. Tuvieron que quitarle la sección.

    En los últimos años del diario PUEBLO se produjeron muchas tensiones: los había negacionistas de la evidencia, aseguraban la perpetuidad de PUEBLO; estaban los que veían el periódico sin futuro, maniobrando para destrozar su futuro. Las maniobras para llevar al periódico a un callejón sin salida, eran nítidas, descaradas: se retrasaba “sine die” la urgente reconversión tecnológica, hablándose continuamente de una rotativa ultramoderna, según decían, comprada en Suecia o Noruega; una máquina nunca vista por nadie, dudándose de su existencia. Y se nombraron a auténticos incompetentes como subdirectores. Los dos más tarugos, con mucha diferencia, fueron Javier Villán, un perfecto indocumentado; y Javier Figuero, un memo con pretensiones literarias. El resultado final es conocido. El periódico no podía tener otro final, estando en manos de quienes estaba.

    En el diario PUEBLO hubo grandes periodistas. Citaré a dos, coincidiendo con Francisco Minaya: José Antonio Gurriarán y Francisco Cercadillo. José Antonio Gurriarán nunca será perdonado por ser el último director de PUEBLO, el director que cerró el periódico. El cierre lo hizo el PSOE: no se olvide. Recuerdo aquella mañana en la que le dije a Gurriarán que Instituciones Penitenciarias podrían dejarnos entrevistar a "El Lute" si... esa misma mañana se envió la carta y dos días después pude entrevistar a Eleuterio Sánchez, "El Lute", en la prisión de Cartagena (Murcia). Francisco Cercadillo fue un hombre templado, culto, de gran inteligencia, enemigo de hipérboles. Podías trabajar con él: te daba confianza, importante para desarrollar tu trabajo.

       Los grandes, vocacionales tontos también se dejaban ver y sentir por la Redacción: afirmaron ufanos que la página de Ovni-Experiencia restaba seriedad al periódico, que eso de los ovnis y los extraterrestres eran alfalfa para iluminados y alterados mentalmente. Tuvimos que callarnos, pero nos dieron ganas de decirles que las crónicas políticas del periódico no eran precisamente serias. Esos textos políticos y algunos editoriales, mejor estarían catalogados como textos de Ciencia-ficción, alfalfa para ignorantes políticos. Conclusión: siempre hay un tonto dispuesto a tirar piedras contra su tejado. Y de tontería y gilipollez sabía mucho Antonio Gómez Alfaro, sólo ganado en gilipollez por el idiota que le nombró subdirector. ¡Cómo no iban a cerrar PUEBLO!


ENTREVISTADOS POR ÍKER JIMÉNEZ.- A través de Internet, el periodista Iker Jiménez, autor de libros sobre ovnis, localizó la página web de Gabriel Argumánez, página web de Pablo Torres en Noticias Bibliográficas. Pudo saber mi trabajo en PUEBLO y que allí hacía, con Francisco Minaya: la página de Ovni-Experiencia”. Se puso en contacto con Noticias Bibliográficas: Diego me facilitó su correo electrónico.     Intercambiamos algunos textos y quedamos para que nos hiciera una entrevista en la tarde del 16 de mayo, del 2001, en Madrid (calle Menéndez Pelayo). Fue una alegría ver a Minaya, después de varios años de “incomunicación”. Se mantenía físicamente igual, aunque se había dejado una mínima barba, jaspeada canosa (en la foto que ilustra el artículo). Tras saludarnos y saludar a Iker, nos desplazamos hasta una cafetería de la calle O´Donnell donde fuimos entrevistados a lo largo de tres horas (una de grabación en casete). Tras aquel encuentro recuperamos nuestra amistad, mantenida hasta hoy.

Antes de hablar de Ovnis, charlamos largo sobre el Diario PUEBLO. Los jóvenes periodistas están convencidos, porque así se lo enseñan en las facultades de Periodismo, de la ideología reaccionaria de PUEBLO un periódico de origen franquista. El Diario PUEBLO tuvo distintas etapas: su último periodo, entre 1976 y 1984, año de su cierre, ni estuvo marcado por el feroz franquismo –aunque en la Redacción hubo peligrosos franquistas–, ni la información era reaccionaria. La transición de la dictadura a la democracia fue un extraño periodo de libertad, donde se pudo escribir sin censuras. En la Redacción de PUEBLO hubo franquistas, ucedeos, socialistas, comunistas, anarquistas...No conozco otro periodo semejante de libertad en España. Y si lo comparo con la “libertad” actual permitida, dan ganas de llorar: hay mucha más censura hoy que en el final del pudridero franquista. Se puede demostrar y probar.

    Durante la entrevista no me corté un pelo: le “aticé” a los que considero dos inevitables grandes tontos, por distintas causas, junto con otros grandes necios de distinto cuño: Antonio Gómez Alfaro, un imbécil creído de sí mismo, con (im)postura de erudito; y RdeP, un falso comunista: va por la vida de izquierdista y burlador. En la Redacción flotaban también otros especímenes raritos: todos conformábamos un extraño faunario.

    El cierre del diario PUEBLO fue traumático para la mayoría de los redactores y trabajadores del periódico. Eran muchos los que allí llevaban años y años trabajando: no se terminaban de creer el cierre decretado por el PSOE, partido cuidadoso con los suyos, dejándoles bien situados, abandonando a su suerte al resto, amparándose en el famoso Real Decreto para ser trabajador fijo del Estado y no quedar en el más absoluto y angustioso paro. Incluso debíamos estar agradecidos. ¿Por qué no cerraron la agencia EFE o RTVE? También estaban ligadas al Franquismo y a sus medios de propaganda. El cierre de PUEBLO era inevitable, por su cabecera franquista. Pero hay formas dignas de hacer la cosas. Y no se hicieron ni con dignidad ni con delicadeza. Son muchos los convencidos de que, desde el diario El País, se mostró un cainismo y canibalismo hacia PUEBLO incomprensible, irracional. Juan Luis Cebrián, un “demócrata de toda la vida” (6), hijo del que fuera uno de los “jefes” del sindicato vertical franquista, pudo estar en los manejos del cierre del diario PUEBLO. Si este personaje y otros como él son los que tienen que hacer y escribir la historia de España, se entiende bien que seamos un país de tercera categoría con una historia oficial delirante.

    Después hablamos con Iker de “Ovni-Experiencia”: respondimos a todas las preguntas formuladas. Paco y yo coincidimos en bastantes puntos, explicándole que hacíamos la página de “Ovni-Experiencia” desde la más absoluta ingenuidad y sinceridad: no teníamos tiempo para manipular. También atendíamos los sucesos del día y otros reportajes. De ahí que se añadiera a la página Jesús Carrillo: luego buscó su propio camino en Economía y otros lagarteos propios de un tontuelo despistado.

    Llegamos a publicar hasta 91 páginas de Ovni-Experiencia en menos de cuatro años: 14, en 1979; 21, en 1980; 45, en 1981; y 11, en 1982. Habría que sumar los reportajes y entrevistas sueltos sobre Ovnis. La primera vez que se publicó Ovni-Experiencia fue el 26 de septiembre de 1979. La última página dedicada a ovnis apareció el 15 de mayo de 1982.

    UN LIBRO SOBRE EL 11-M.- El presidente del Gobierno, José María Aznar metió a España en la invasión ilegal de Iraq, haciendo suya la causa de los EEUU en Oriente próximo. La desigual guerra EEUU-Iraq fue la excusa perfecta facilitada por Aznar, para que los terroristas islamistas colocaran una serie de bombas en distintos trenes de Cercanías de Madrid. El atentado (11 de marzo del 2004) conmocionó a toda España: 192 muertos y miles de heridos. José María Aznar, hombre de pocas luces y menos inteligencia, pretendió culpar del atentado a ETA, para intentar ganar las elecciones. Y su gran mentira, otra vez, no coló.

    Una editorial de un grupo de prestigio, nos encargó un libro sobre el atentado. Francisco Minaya, con Pablo Torres y Pilar Benito trabajaron sin descanso durante dos semanas para acabar un texto donde se analizaban los hechos (el atentado fue obra de islamistas y no de ETA, el presidente del Gobierno de España era José María Aznar, la Policía estaba en manos de políticos del Partido Popular. El PSOE estaba libre de toda culpa) y se ofrecían entrevistas con víctimas del atentado, contando su brutal experiencia. El director de esa editorial, un patán de poca cultura, sin el menor talento, un reaccionario fanatizado de las derechas, no compartió el texto sobre el atentado. Decidió, él o sus jefes, limitar la tirada y venta del libro; decidió cargarse el libro, porque sí. Mejor nos hubiera ido de sostener los delirios y embustes de algunos periódicos, tratando de salvar la imagen de Aznar, todo un zopenco. Pocos meses después nos escribieron de la editorial por si nos interesaba comprar el resto de edición, sin indicarnos cuántos ejemplares quedaban de ese resto de edición. Nos sentimos estafados, habiendo un hecho un gran libro. Un necio descerebrado liquidó uno de los mejores libros sobre el 11-M.

    Podría escribir más y más sobre Minaya y Ángeles, su esposa, grandes viajeros que han recorrido un gran parte de este mundo. Pero esos añadidos los dejo para mis "Cuadernos púrpura", libros que reflejan el caos español, esencia de la búsqueda de una identidad, para explicarnos quiénes somos. Y somos unos ______ (añadir las palabras que consideren oportunas).

 

 Texto y fotografía: Pablo Torres

El presente artículo, en parte, forma parte del libro inédito "Diario PUEBLO, periodismo de trincheras. 1969-1983", de Pablo Torres. El autor considera que todavía no está en el tiempo de publicarlo.

 

NOTAS 

(1).- La pasión de Carmelo Cerezo era ser policía. Algo que no recuerdo ahora, le impedía ser de la Brigada de Investigación de Crímenes. Colaboraba estrechamente con los "maderos". Nos facilitaban mucha información diaria, en ocasiones interesada. 

(2).- Antonio Echarri. Cuando dejó PUEBLO, le nombraron jefe de Prensa de IBM España. No sé cómo consiguió el chollo. Debía tener contactos muy fuertes.

(3).-  Vasco Cardoso, redactor jefe de Sucesos. Hacía lo que le salía de los… y encima teníamos que llamarle por teléfono para darle novedades. Por supuesto, cuando podíamos, le puenteábamos: si había un buen caso, intentábamos hacerlo nosotros, llamándole tarde para que no le diera tiempo a llegar al Suceso.

(4).- Rafael Boutellier, fotógrafo. Gran comedor de langostinos y gambas, cocidas o a la plancha: excelente pelador de esos bichos marinos, no tenía rivales. Siempre nos sacaba tres o cuatro bichos de ventaja por ración.

(5).- No me canso de llamarle tonto, estúpido. Un tipo insufrible, detestable. ¡¿Cómo un tío mierda, tan tonto y palurdo, puede llegar a subdirector de un periódico de tirada nacional?!

 (6).- La frase se empleó mucho en el tardo-franquismo y durante la Transición política. Eran años en los que los represores franquistas se declaraban “demócratas de toda la vida”. En realidad eran los mismos fascistas de siempre, los mismos que se habían aprovechado de todos los privilegios económicos del franquismo.


 

 

NOTAS SOBRE UNA ENTREVISTA A MARTÍNEZ DE PISÓN

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