lunes, 31 de octubre de 2022

Pequeños Artículos del "CUADERNO PÚRPURA" (Tomo 2), de Pablo Torres

 

LISTAS CON LOS "MEJORES" LIBROS

Las grandes editoriales, especializadas en "Literatura industrial", trabajan con autores de baja intensidad ideológica, o ideológicamente en la derecha, para mantener aplatanados a sus lectores. El pensamiento crítico no interesa, o no les interesa; aunque hay autores, como Almudena Grandes, que demuestran ideología (en este caso concreto, publican sus obras por los beneficios que les produce).


En El País del domingo día 30 de octubre 2922, página 18, sección “El defensor del Lector” (es un decir), se señalan las protestas de muchos lectores por la asombrosa lista de “Los 100 libros españoles del siglo XXI”, con los supuestos mejores libros y autores de los años 2001 al 2022. Bastantes lectores tienen claro que esas listas son todo un fraude, una tomadura de pelo: autores y libros pertenecen mayoritariamente a las editoriales del grupo periodístico propietario de El País y la SER. Y la única finalidad de esas listas es vender literatura industrial, de bajo o nulo contenido ideológico para aplatanar y domesticar a los lectores. Son pocos los autores con obras cargadas de ideología, para explicar un mundo capitalista que no se sostiene; o que se sostiene a duras penas por la manipulación de los grandes medios de comunicación (la información es otra cosa, rechazada por las plutocracias).

En ese fraude, con algunas excepciones, están los de siempre, incluido el insufrible Marías, representante de la alta burguesía, encantada con esos tostones de letras que aburren hasta al lector más aburrido de entre los aburridos. Pero que nadie se escandalice: Javier Marías tiene reservado un lugar destacado en los manuales de Literatura. ¡Pobres estudiantes! Aborrecerán la Literatura, como todos los estudiantes obligados a leer el bodrio de “La tía Tula”. ¡Qué mierda de novela, coño!

Desconocemos los criterios y nombres de los “elegidos” para elaborar las listas de “imprescindibles”, críticos pijoliterarios que, en su sabiduría, han dejado fuera a un autor como Arturo Pérez Reverte. ¿los que más venden no tienen calidad literaria? Si el criterio es la calidad literaria, ¿pueden definir esa calidad? Si las pautas para llegar a la excelencia literaria son las obras de Javier Marías, apaga y vámonos. Ese escritor aburría a las ovejas, una a una o en rebaño. ¡Qué tío más pesado! ¡Qué historietas más sosas y repelentes!

Para justificarse, algunos pijo “babelios” se escudan en la “Doctrina Vargas Llosa”, a modo de gracia, carente de la menor gracia. Vargas Llosa es un escritor de la derechuza internacional, un tipo reaccionario y carca que detesta a la izquierda… que detestaba a García Márquez, al que le pegó un buen puñetazo. Esas características le hicieron ganar el premio Nobel, no su presunta calidad literaria. En su osadía y descaro Vargas Llosa llegó a decir que hay que votar bien, insinuando que sólo se votaba bien si se votaba a las derechas, algo que él hacía. Los “babelios”, pijo-tontos vocacionales, tratan de justificarse en esa rara “doctrina”, para ocultar que votan a los libros y autores de las editoriales de su grupo mediático. Les va el salario en las votaciones y todo el correspondiente juego de vanidades, en ese micro mundo literario de naderías y majaderos convencidos de la inmortalidad de sus aburridos textos.

Añado un pequeño dato, por si fuera del interés de alguno de los pocos lectores de este blog: el 40 por ciento de los votantes para conformar tan "maravillosa" lista, son periodistas o colaboradores del diario EL PAÍS. La “neutralidad” está garantizada. ¿O no?

Pablo Torres [Domingo, 30 de octubre 2022]

 NOTA.- Es intención del autor publicar los "Cuadernos Púrpura", en ediciones privadas, de 50 ejemplares, una vez completado en un 25 % el listado de lectores interesados, que pueden ponerse en contacto con el autor para formalizar sus pedidos. El primer tomo abarca los años 2017 a 2021.

 

 

 

lunes, 17 de mayo de 2021

LA CENSURA EN LA REVISTA "CARTA DE ESPAÑA" (1)

PERIODO FRANQUISTA (1960-1975).

    UNA REVISTA PARA LOS EMIGRANTES

        HECHA POR "PERIODISTAS ORGÁNICOS"

Recuperada la democracia, tras una larga y oscura dictadura franquista, la censura en los medios de información persiste como un cáncer incurable, bajo distintas formas actualizadas. En los medios privados, se elige a los periodistas por afinidad política para atacar a los profesionales de la política, en función de su ideología, según los intereses empresariales de los accionistas; en los medios de comunicación de titularidad estatal, algunos funcionarios elegidos a dedo, carentes de escrúpulos, realizan un trabajo sucio de censura, propio de la Inquisición, manipulando y cortando textos ajenos para cuidar "la imagen" institucional, como si ellos fueran los guardianes de la ortodoxia social y política. Son los grandes enemigos de esta democracia, reconvertida en plutocracia

En los inicios de los Años 60, siglo XX, se funda la revista "Carta de España", una publicación del Instituto Español de Emigración, entidad del Ministerio de Trabajo, dirigida a los emigrantes españoles en Europa e hispanoamérica para "informarles" de lo que se les quería informar. La España franquista, en aquellos años, con un general bajito y sanguinario al frente, tolerado por las potencias occidental, EEUU, Francia e Inglaterra, tenía a unos dos millones y medio de emigrantes en Europa (Alemania, Francia, Países Bajos...) que enviaban importantes remesas de dinero para la supervivencia de sus familiares. Los jerarcas franquistas, dispuestos a quedarse con un dinero que no les pertenecía, incluso pensaron en la creación de un "Banco del Emigrante" para controlar el mercado de divisas. Los banqueros no lo permitieron.

    En "Carta de España" no existía la censura. Los equipos de "periodistas orgánicos" eran afectos a la dictadura, usando la terminología de la época. Cada uno de ellos, desde el director al último redactor sabían que estaban allí para lo que estaban: cantar las excelencias de lo que entonces llamaban "democracia orgánica" (eufemismo para evitar decir dictadura militar). Y la censura no existía, porque ciertas noticias no existían, aunque eran conocidas por la mayoría de la población. Un ejemplo: en 1963 se crean los Tribunales de Orden Público, tribunales políticos para actuar contra cualquier súbdito (entonces no existían los ciudadanos) que se atreviera a pedir un régimen democrático. Los TOPs actuaron hasta 1977. En todos esos años, hubo más de 35.000 causas y miles de condenados. 

    En "Carta de España" se cantaban las excelencias del "Generalísimo", reflejando una realidad inventada con un abuelito entrañable que cuidaba de las esencias patrias. Las relaciones entre empresarios y trabajadores eran "excelentes", con sus fiestas del primero de mayo como máximo exponente de esa paz social, todos en un mismo sindicato vertical: hacían de España un país idílico. Las hostias que repartía la Policía los primeros de mayo a los trabajadores que se manifestaban, no existían: eran una invención de rojos y comunistas. Las derechas españolas siempre se fijan mucho en esas minorías supuestamente comunistas, para evitar hablar de una dictadura fascista que duró 40 años (dos generaciones mentalmente machacadas), en la que hunden sus propias raíces.

    Los "periodistas orgánicos" de la publicación estatal conocían las consignas. Algunos duplicaban puestos de trabajo, en el ABC, "Carta de España" y algún que otro centro oficial. La dictadura siempre pagó bien a sus "periodistas orgánicos": necesitan de su propaganda. Y los hubo con su carácter legionario, tipos que se desayunaban con una copa de aguarrás, al grito de "¡Arriba España!", mientras lleban sus bolsillos con dinero del Estado; los había tranquilos, haciendo su trabajo con alguna dignidad, conocedores del lugar en el que estaban.

    En ese primer periodo de "Carta de España", entre 1961 y 1975, de franquismo puro y duro, todo discurrió dentro de la normalidad de un régimen dictatorial. La revista cumplía el fin social para el que fue creada: "informar" a los emigrantes españoles de la irrealidad del país, destacando las maravillas del "milagro económico", sin especificar que se debía a dos causas: las remesas de divisas enviadas por los emigrantes y el turismo barato de sol y playas, cocina regional en los chiringuitos (gran invento español, junto con la Compañía de Jesus y la Guardia Civil). Ese turismo hizo de "las suecas" el símbolo de la represión sexual del español medio, aunque hay que darles las gracias a aquellas mujeres por lucir sus hermosas tetas al sol, contra la represión sexual impuesta por los curas católicos, afectos al caudillo de España. 

    Tampoco se informaba cuando algún estudiante moría por "saltar" por alguna ventana, estado detenido y esposado, acompañado por policías de la Brigada político-social, donde destacaba el sádico "Billy el Niño", policía torturador de estudiantes universitarios, condecorado por la dictadura y pensionado por la democracia. Esas muertes eran "sucidios". Los jueces, tan patriotas ellos, cerraban el caso, sin hacer la menor investigación. Su función era defender la dictadura a cualquier precio. Para eso se les bien pagaba.

    En esos años, el Estado contó con la colaboración inestimable de la iglesia católica: enviaba a sus capellanes para el control social de los emigrados, gente sencilla en busca de un futuro que les negaba su país, no fuera que en esos otros Estados republicanos europeos o americanos, con una Prensa relativamente libre, los nativos del lado sur de los Pirineos, típicos españoles de boina, faja y garrota, tan ignorantes ellos, se contaminaran con ideas liberales, socialdemócratas o socialistas.

    El 20 de noviembre de 1975 moría el sanguinario dictador, Francisco Franco, en una cama del hospital La Paz. Se iniciaba lo que se llamó la Transición a la democracia, un tiempo colvulso y agitado, hecho a punta de pistola y entre atentados, con todo un conjunto de protagonistas menores e incompetentes, transicioneros de tres al cuarto que se vendieron por unas monedas, como Judas aficionados en su papel de salvadores del pueblo: explicará las carencias y vicios de la actual plutocracia (la palabra se presta a chistes de poca gracia).

Pablo Torres (18 de mayo 2021)

Siguiente entrega:

LA TRANSICIÓN (1975-1982)

"CARTA DE ESPAÑA" SE  DEMOCRATIZA


viernes, 14 de mayo de 2021

RETRATOS SATÍRICO CONTEMPORÁNEOS (5)

 El Niñato de HarvarAravaca



    Vivimos en una democracia que no es una democracia. Vivimos en una plutocracia: una democracia de y para los ricos. Los pobres no pintan nada: carecen de derechos reales. Los partido políticos de esta plutocracia heredera de una sanguinaria dictadura que dejó como herencia una monarquía, se han transformado en sectas dirigidas por líderes que exigen lealtad incondicional, por encima de valores como la honradez, la capacidad y el trabajo. El mérito es cosa de tontos. Para escalar, trepar y llegar a lo más alto del vértice piramidal del PODER en los partidos políticos, se necesita la habilidad social de saber adular al jefe, o hacerle la pelota siendo, lo que vulgarmente se llama un lameculos, un baboso arrastrado

    Suceder a un bobo en el cargo político, requiere de otro bobo político de mayor calado que no evidencia las carencias mentales de su antecesor. Es como esas familias cosanguineas que, a fuerza de emparentarse endogámicamente, logran gestar auténticos retrasados, o tontos del haba de bigotillo ridículo. Los ejemplos se multiplican. Hay individuos que llegaron a lo más alto en su partido siendo unos lameculos vocaciones, aunque sus defectos saltaban a la vista. Uno de ellos, con deje mexicano, afirmaba junto al emperador de Occidente, estar trabajando en "ello"; otro, gallego mohíno, sufría una fuerte dislexia, incapaz de distinguir entre alcaldes, vecinos, electores y elegidos... aunque gritaba "Viva el vino".

    El último en llegar a la cúspide de la pirámide del PODER es el conocido como "El Niñato de HarvarAravaca", aunque se duda de que sea humano; él solito fue capaz de hacerse media carrera de Derecho en seis meses, ¡Toma ya!, complementando sus conocimientos jurídicos y económicos con un "Máster del Universo" impartido por la Universidad de Harvard, de calidad tan extrema que no han permitido ver a nadie su TFC (Trabajo de Fin de Curso). El niñato de HarvarAravaca, protegido por empresarios y jueces, tiene la lengua viperina de un carretero resabiado falto de maría: dos palabras son tres insultos. Es un tipo faltón, pequeño matón de barrio pijo, experto en insultos e injurias, parecido al enano de Gila: no mata, pero desmoraliza mucho. Y tiene como compañero de correrías políticas a un campeón del mundo de "lanzamiento de güitos", modalidad deportiva pendiente de ser reconocida por el COI "Comité Olímpico Internacional", para incluirla en los Juegos Olímpicos.

     Hay que reconocerle pulcritud y un punto de guapura, aunque para borrar su carita de ciriñolo decidió dejarse una barbita cursi: rompe su estética cursi de un repeinado ángel deslenguado. En el Parlamento es temible: descalifica a Dios y su santa madre, por el simple hecho de no ser de su ideología. Él solito representa la verdad absoluta, el dogma económico de la derechuza, la defensa de los ricos frente a todos esos peligrosos antisistema piojosos que quieren acabar con la patria, con su patria. Al presidente del Gobierno le ha dedicado ya más de un centenar de insultos, calumnias, injurias, desprecios, dicterios (¿sabrá lo que significa esta palabra?), improperios, ofensas, reproches, groserías... sin perder nunca esa sonrisa del mentiroso que no puede ocultar que miente.

    Como la gran mayoría de los políticos de tres al cuarto, "El niñato de HavarAravaca" se ha convertido en lacayo de los poderosos, los auténticos detentadores del PODER con el IBEX 35 cotizando en Bolsa. A todos esos genios de la Economía, se les regalaron las electricas, las empresas estatales rentables –Va por usted, señor Ánsar, de acento texano y relevante papel en el "Informe Chilcot"–; se les otorgaron privilegios económicos, permitiendo los paraísos fiscales en los que esconder  el dinero tan fácilmente "ganado". Y como fieles lacayos, acabada su carrera política se les incorpora a los consejos de administración de las grandes empresas para que pongan el cazo: la langosta cotiza más que las patatas. Roma siempre pagó a traidores y lacayos.

    Que nadie piense que "El niñato de HarvarAravaca" es una persona física, reconocible en sus rasgos físicos e ideología, aunque su esqueleto externo refleje a una persona de carne y hueso: es un humanoide, un robot biónico fabricado en un centro tecnológico secreto, al que le han dotado de inteligencia artificial y emocional; aunque al ser un prototipo de político futuro, tiene fallos. Se encasquilla emocionalmente, insulta demasiado, resulta chulesco y provocador... un grupo de científicos, trabaja con avezados políticos para afinar su personalidad: tienen mucho trabajo por delante, porque el robot biónico se siente a gusto en su papel de broncas y come-niños de izquierdas . Incluso piensan en diseñar una robot biónica, aunque da la sensación de que ya existe: presenta también fallos de diseño, por falta de memoria. Se obsesiona con la libertad y la cerveza (actualmente se estudia tan extraña relación, especialmente en ámbitos monacales donde se elaboran bebidas casi sagradas).

    El futuro del prototipo "Niñato de HarvarAravaca" no se puede predecir, aunque no es descabellado aventurar que no tendrá el menor problema económico o social. Le queda llegar a la presidencia del Gobierno, con los estragos que provocará entre la clase trabajadora; pero superado el "trámite" de ganar unas próximas elecciones, le espera la gloria, formar parte de esa élite de los elegidos para mejorar la aperreada vida de los poderosos. Es lo que hay. Esto es una plutocracia.


Pablo Torres

Madrid, 14 de mayo 2021


 

lunes, 12 de abril de 2021

RETRATOS SATÍRICOS CONTEMPORÁNEOS (4)

LA DUQUESASASÁ RABIOSASASÁ

 


Periodista, es un decir; historietadora, a partir estrujarse la cabeza con el Libro gordo de Petete; visionaria, por los efectos de algún potente alucigógeno; injuriadora, por vocación desafiante; más ida que engreída, por nacimiento, la duquesasasá no se andaba con chiquitas: "Te pego dos hostias como dos panes como me lleves la contraria, lacayo". Tenía extraños poderes en sus ojos: era incapaz de ver mendigos negros y mendigos rumanos, en las puertas de los supermercados; aunque esas mismas órbitas eran capaces de ver comunistas en las esquinas, bolcheviques en las plazas, bolivarianos en las tabernas, rojos en los parques; perroflautas con flauta y perros, en los ateneos... estaba rodeada. Salir a la calle era un peligro, "¡Cristo salvame!": podían atracarla o violarla nada más salir de su palacete y pisar la acera.

    –¿Qué me pasa doctor Freud, acaso soy un monstruo?

    –¿Por qué crees que eres un monstruo?

    Se fabricó un pasado a medida. Descendía de las más nobles familias desde el medievo, algo así como tener su origen en una de las patas del caballo del Cid Campeador, o del mismísimo Santiago Matamoros, patrono de las Españas. Y ese pasado suyo, de tan noble linaje, recordaba al de aquel otro escribidor, criado en el barrio de Salamanca, educado en El Pilar, que se inventó y difundió que su papá fue víctima de un grupo de rojos incontrolados, durante la guerra civil, cuando la realidad demostró que fue paseado por los nacionales. Los suyos, no los rojos, despacharon a su papá.

    Educada en las mejores universidades del mundo mundial, con nombres anglosajones, la duquesasasá rabiosa sasá tenía alta sensibilidad social hacia los desheredados del planeta. Afirmaba sin ruborizarse que el Sol salía sin distinciones para todos, ricos y pobres, por el Este... y se ponía por el Oeste.

    –¿Qué me pasa, doctor Freud, por qué me odian?

    –¿Por qué crees que te odian?

    –Doctor, le pago para que me dé respuestas, no para que me haga preguntas impertinentes. Yo pago, usted contesta... ¿entendido boludo?

    –Me paga cuando me paga, duquesasasá...

    La hicieron creer que era una intelectual de primer orden, forzando huecos para que estuviera en las tertulias más reaccionarias y carcas de los medios de comunicación más extremados de las derechuzas, diciendo barbaridades y mentiras, anunciando el apocalipsis comunista. Y su hablar soberbio, sentando cátedra, le granjeó enemistades hasta entre sus compañeros de fatigas, activistas de extrema derecha, expertos en la manipulación y desinformación. Porque la duquesasasá rabiosasasá despreciaba a todo aquel de baja cuna, al no soportar la ordinariez, ni el olor a sudor de los descamisados; aunque si alguna vez se hubiera escuchado, saltaría en el tiempo para volver al oscurantismo de la Edad Media, tiempo de divinidades para someter a los villanos.

    –¿Qué me pasa doctor Freud, por qué me llaman trompetera?

    –¿Quiere una pregunta o una respuesta?

    –¡Mira Gachego, no me respondas con una pregunta, no me cheas boludo no me seas porculero!

    –La trompeta, señorara duquesasasá, es un instrumento para ser tocada con dedos y labios virtuosos. Hay que mantenerla en la carnosa boca, deleitándose, saboreándola. ¿Entiende?

    –Doctor Freud, cho no toco la trompeta...

    Tabernera vocacional, de corazón verdulero –"¡Patatas y sandías, las robo de noche y las vendo de día!"–, deseando no dejar títere con cabeza, afirmaba sin alterarse que todo aquel que negara los santos dogmas de la Economía capitalista –liberalismo fascista bajo la forma de libre mercado–, fabricados en la Escuela de Chicago (EEUU) por Milton Friedman hacia la mitad del siglo XX, era un adepto a la fe comunista, enemigo de la libertad y la democracia... palabra ésta que le generaba irritación y serios problemas de dicción.

    –Vamos a nuestros ejercicios de pronunciación...

    –Usted no es logopeda...

    –Señora condesasasá, yo soy un psicologopeda, dadá... vamos al ejercicio. Repita la palabra democracia...

    –Demofagia...

    –En su subconsciente, señora condesa sasá, persiste algún trauma gastronómico de la infancia... ¿Quién la obligaba a comer?

    –Déjese de jodas, psiquiatra... a mí nadie me dice qué comer o cuantas copas tengo que tomarme... puedo darle un hostión y mandarle a Galichia a comer mejillones de bateas..

    –Ánimo, no es difícil –el doctor Freud, sin amilanarse–. Diga conmigo de-mo-cra-cia...

    –Di-mos-tro-fia...

    –No sé si su caso tiene remedio o es usted en todo su cuerpo un caso irrecuperable. Hay un nudo cerebral en su cabeza, una cabeza de ajo que presiona su cerebro, afectando a conceptos básicos comprensibles para toda persona con estudios básicos. Vamos a intentarlo otra vez. Diga lentamente democracia...

    –Demosfofia...

    No lograba pronunciar la palabra, deformando la pronunciación con palabros como defagofia, destrofrocia, demoprosa, demolocria... El psiquiatra se desesperaba. La señora duquesasasá era una paciente contumaz, irrecuperable, con serios desórdenes mentales producto de su educación elitista sesgada, llena de prejuicios, dentro de los valores más rancios del medievalismo más oscuro trasladados a los inicios del siglo XXI.

    –Vamos a hacer un último intento, señora duquesa...

    –Fefocrocia...

    –Señora duquesasasá, tiene usted fobia a la democracia...

    –No diga polladas, boludo. La aicarcomed y yo somos uña y carne.

    El psiquiatra dio por finalizada la sesión de terapia, anotando la dificultad de la duquesasasá para pronunciar la palabra democracia, o entender el concepto democracia y su normal funcionamiento en la sociedad. Y su diagnóstico era concluyente: irrecuperable para la democraciaciaciacia...


Pablo Torres (Madrid, 12 de abril 2021)

 

 

   

 





jueves, 25 de marzo de 2021

RETRATOS CONTEMPORÁNEOS (3)

VICENTÓN CUELLOTORO,

SANCHOPANZÓN SIN DON QUIJOTE

 

Ilustración: collage de Pablo Torres (23 marzo 2021)

La desconocida fuerza sobrenatural que le acercó al intenso perfume del incienso, acaparó sus ratos de ocio, aplicándose en lecturas piadosas. Sus enemigos, en ambientes atufados de azufre, fuego infernal para impíos, cruzaban apuestas. Ganaron todos aquellos que apostaron a que Vicentón Cuellotoro sólo había leído en toda su vida un único libro de ficciones: un misal, pequeño libro litúrgico con los rezos para celebrar la eucaristía.

    Sobresalía por su físico, poco agraciado, propio de un gañán desaliñado, corbata de seda, siendo un personaje singular de La Mancha manchega más árida –queso, tocino y gachas–, de perfil sanchopancesco: cuerpo de pera rechoncha, piel curtida con la cabeza alicatada bajo la negra boina, ensamblada al torso por un cuello de toro que se comía la mandíbula, soldándose con las orejas. Vicentón Cuellotoro, piernas cortas y delgadas, palillos mondadientes con zapatos, escultura grotesca de Giacometti, abombaba aún más ese abombado cuerpo, completándolo con dos fornidos brazos de segador manual temporero.

    De niño manifestaba dos querencias: una obsesión por el juego del Monopolic y una irresistible atracción por acercarse a los espacios profundos, aromados de incienso ardiente. De adulto perfeccionó el Monopolic, como aplicado propietario de casas y pisos, aquí y allá; frecuentando oscuros templos inciensados, donde lavaba sus pecados de avaricia con unos padrenuestros y jugosas donaciones para ganarse el cielo.

    El monopolic le educó en la técnica de la Economía capitalista, basada en los monopolios (concesiones estatales para explotar mercados en exclusiva, presentado como libre competencia por los apóstoles de lo privado: han extendido el mantra de que crean trabajo y riqueza. El objetivo del infantil juego es hacerse con el monopolio de las calles y lugares de las ciudades, para establecer los precios y controlar a voluntad el mercado... y tanto empeño puso en aprender el juego, que Vicente Cuellotoro se hizo, en la vida real con el suficiente número de casas para ser un ejemplar rentista, una persona de orden que vivía de sus rentas. Porque los rentistas viven de las rentas, claro.

    La desconocida fuerza sobrenatural que le acercó al intenso perfume del incienso, avemariapurísima, acaparó sus ratos de ocio, aplicándose en lecturas piadosas. Sus enemigos, peligrosos librepensadores moviéndose en ambientes atufados de azufre y llamas infernales, cruzaban apuestas. Ganaron todos aquellos que apostaron a que Vicente Cuellotoro había leído en toda un vida un único libro de ficciones: un misal, un pequeño libro litúrgico con los rezos y lecturas adecuadas para celebrar la eucaristía.

    Vicentón Cuellotoro tenía una gran capacidad de observación: veía y se fascinaba con aquellos sacerdotes motivados, capaces de dar tres y cuatro misas en una mañana. Esas celebraciones se acompañaban de grandes tragos de vino en la supuesta transmutación del vino en la sangre de un dios etéreo. O lo que era lo mismo: celebración que alteraba los sentidos. Entendió el mensaje divino: leyendo misales, arrimándose a los clérigos más trabucaires, seguro que podría darse buenos tragos de buen vino.

    Estuvo a punto de escribir un libro de cabecera, un catecismo del perfecto capitalista, una exposición concisa de la doctrina, ciencia o arte, con preguntas y respuestas que explicaban los principios básicos para acumular bienes, a costa de la pobreza de las mayorías: amarás las sagradas ganancias por encima de todo, para no perjudicar el negocio; las pérdidas las asumirá el Estado, que para eso está; no subirás los sueldos a los trabajadores, aunque se dejan la piel, bajo ningún concepto, que bastante ganan; defenderás con todas tus fuerzas los monopolios, dentro del libérrimo mercado de la libre competencia; financiarás a los políticos amigos, que luego se incorporarán a los consejos de administración, donde justificarán las subidas de precio... qué mareo, pensó Vicentón.

    Sanchopanzón atocinado sin don Quijote, en sus escapadas manchegas, cerros cerriles allá por Criptana, escolta de un don hidalgo enloquecido que veía molinos transformados en gigantes, Vicentón Cuellotoro imaginó chalets pareados y verdes urbanizaciones. Incluso en su alucinación desbordada llegó a ver un resort familiar para vacaciones en medio de La Mancha más árida, rodeada de un campo de golf, abastecido por el agua dulce de un lejano río.

    Quiso estar presente en "la política", esa noble actividad en/a favor de los mandan y mangonean, incomprendidos patriotas irredentos de la España eterna, para llevarse la tajada del león; y a ser posible al mismo león, de rugir escaso y desdentado. E inició sus arteras labores de discreta intermediación entre políticos y empresarios, los llamados creadores de riqueza: una concesión por aquí y otra por allá, una comida y un contrato de basuras bajo cuerda, unas comisiones que no son tanto como dicen esos perro-flautas o sopla-flautas de puerta de supermercado... todos ganamos y aquí paz y después gloria... en los paraísos fiscales, donde los dinero no corren peligro. Los jueces amigos, siempre miraban para otro lado. 

    El personaje, de la España más profunda y reaccionaria, reflejaba su candente felicidad cuando aparecía en las fotografías, junto a los jefes del cotarro, traje azul, sonrisas de oreja a oreja. Era Vicentón Cuellotoro, estampa del pasado presente en el presente, paseando sin complejos por los pueblos de La Mancha, dando caña a todos esos individuos que hablan de lógica y de la razón; cuando lo que importa es la lógica y la razón de los mercados capitalistas.


Pablo Torres

Madrid, jueves 25 de marzo 2021

 

 

 

Rafael Rodríguez

Rafael Rodríguez  UN DESCONOCIDO INTELECTUAL     Vivió la vida con pasión, participando en carreras de motos, interpretando papeles en Teatr...